El pasado miércoles arrancó la campaña para la elección a diputados nacionales, que en el caso de Santa Fe, serán nueve los que entrarán a la Cámara. Apenas dos de los que se les vence el mandato en diciembre tienen chances de renovar: La radical Melina Giorgi y el ex PRO Gabriel Chumpitaz, quién espera el OK de la justicia para participar en una lista de derecha por fuera de LLA.
En tanto quedarán afuera a partir del 10 de diciembre: Mónica Fein (Encuentro Federal); Eduardo Toniolli (Unión por la Patria), Magalí Mastaler (Unión por la Patria) y Roberto Mirabella (Defendamos Santa Fe); Mario Barletta (Unidos), y los PRO Germana Figueroa Casas y Luciano Laspina. En el juego periodístico, el escenario de tercios no sería similar al que vimos para las elecciones provinciales entre Unidos (hoy Provincias Unidas), La libertad Avanza y el peronismo.
La aparición de Gisela Scaglia, actual vicegobernadora, podría darle la victoria a las “fuerzas del centro” (que nuclea radicales, peronistas disidentes y de lo que era Juntos Por el Cambio) y quedarse con el logro mayor de tres o cuatro escaños si arrastra a los votantes de Pullaro y los que comparten con Milei. El peronismo con Caren Tepp sueña con unir a todo el PJ y sectores de izquierda para ir por tres bancas.
¿Y La Libertad Avanza?, apuesta por un desconocido como Agustín Pellegrini (mano derecha de la diputada Romina Diez) y no eligió una cara conocida como si hizo con Juan Pedro Aleart. LLA tiene competencia en el voto conservador-liberal de derecha, por ejemplo, en un joven Ezequiel Torres del partido Nuevas Ideas, cuyo referente es el diputado Juan Argañaraz.
En ese caso LLA podría obtener por una o dos bancas, lo que sería sin dudas una derrota política y aún se debe tener en cuenta que consecuencias podría traer el tema de las supuestas coimas en discapacidad. La campaña recién arranca y hay tiempo para seguir debatiendo.