El presunto autor material del asesinato del jefe de la barra brava de Rosario Central, Andrés “Pillín” Bracamonte, y de su segundo, Raúl Daniel Attardo, fue imputado este martes en el Centro de Justicia Penal. Se trata de Fernando Sebastián “Narigón” Vázquez, de 45 años, señalado por la Fiscalía como quien ejecutó el ataque ocurrido el 9 de noviembre de 2024.

Vázquez, quien permanece detenido desde el pasado 16 de junio tras un operativo de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) en una vivienda de calle Libertad al 200 de Villa Gobernador Gálvez, quedó con prisión preventiva efectiva hasta el 13 de marzo por decisión del juez Hernán Postma.

Según la acusación, el día del crimen Fernando Vázquez fue trasladado por su hermano Alejandro Vázquez —también imputado y detenido en el expediente— a bordo de un Citroën AirCross. Ambos llegaron hasta Almafuerte al 1100, donde el presunto sicario descendió del vehículo junto a un cómplice que todavía no fue identificado.

De acuerdo con la investigación, ambos permanecieron en ese sector durante aproximadamente 40 minutos, aguardando el momento para concretar el ataque. Mientras tanto, el AirCross quedó registrado por distintas cámaras de videovigilancia desde la zona de Sorrento y Rondeau hasta Almafuerte al 1100. Durante todo ese recorrido, el vehículo fue acompañado por una motocicleta Honda Twister conducida por una sola persona.

Para los investigadores, esa logística formó parte de una planificación previa destinada a garantizar tanto la ejecución del crimen como la posterior huida de los atacantes.

La Fiscalía también sostuvo que otro vehículo, un Toyota Corolla blanco, participó de la maniobra. Según la hipótesis, permaneció a pocos metros de la camioneta Chevrolet S10 en la que se encontraban Bracamonte y Attardo, cumpliendo funciones de vigilancia hasta el momento de la emboscada.

Cuando las víctimas estaban en la camioneta estacionada en la zona de Avellaneda y Reconquista, Vázquez y su acompañante salieron de donde permanecían ocultos y abrieron fuego contra ambos, provocándoles la muerte.

Tras la balacera comenzó la fuga. Los investigadores indicaron que los dos atacantes escaparon corriendo por avenida Avellaneda hasta llegar nuevamente a Almafuerte, donde los esperaba la Honda Twister utilizada como apoyo.

En la motocicleta ya había un conductor, por lo que los dos sicarios subieron y los tres abandonaron rápidamente el lugar. La Twister recorrió unas pocas cuadras hasta Almafuerte al 1100, donde fue abandonada.

Las cámaras también registraron el siguiente movimiento. Los tres ocupantes descendieron de la motocicleta y subieron nuevamente al Citroën AirCross, que era conducido por Alejandro Vázquez. Desde allí se dirigieron hasta una vivienda ubicada en Sánchez de Loria al 600 bis, domicilio de Alejandro “Cani” Zamudio, otro de los imputados por su presunta participación en la organización del crimen.

La investigación también determinó que la Honda Twister utilizada para la fuga había sido robada el 21 de octubre de 2024 en inmediaciones de Juan B. Justo y Rivadavia, en la ciudad de San Lorenzo. Por ese hecho, Fernando Vázquez también fue imputado por el robo del rodado.

Además, los fiscales le atribuyeron la tenencia ilegítima de una pistola Bersa calibre .22 largo, arma que fue secuestrada durante el allanamiento realizado el 16 de junio en Villa Gobernador Gálvez, cuando fue detenido por la TOE.

En la misma causa también permanecen imputados Alejandro Vázquez y Alejandro “Cani” Zamudio, señalado como un hombre de confianza de Matías Ignacio Gazzani, líder de la banda narco Los Menores.

La investigación, además, derivó en otras imputaciones vinculadas a lo ocurrido inmediatamente después del doble homicidio. Martín Leopoldo “Pitito” Martínez —considerado el número tres de la barra brava de Rosario Central y hombre de confianza de Bracamonte—, su primo Marcelo Sebastián Martínez, quien ya fue condenado a un año y seis meses de prisión, y Leila Edith Estefanía Navarro fueron acusados por hurto y encubrimiento.

Según la Fiscalía, los tres sustrajeron el teléfono celular y la riñonera de Raúl Daniel Attardo mientras ambos cuerpos permanecían en la escena del crimen, pocos minutos después del ataque que terminó con la vida de los dos históricos integrantes de la barra canalla.