Ante la imposibilidad de afrontar los costos de una construcción tradicional y tras enterarse de que debían dejar la casa que alquilaban, una familia de la ciudad de Santa Fe optó por una solución poco común: importar una vivienda prefabricada desde China e instalarla en su propio terreno.

La protagonista de la historia, Leticia Leites, contó en Radio2 que comenzaron a evaluar distintas alternativas cuando recibieron el aviso de que el inmueble que alquilaban sería vendido. Tras comparar precios, descubrieron que una casa modular importada resultaba considerablemente más económica que construir en Argentina. Finalmente invirtieron alrededor de 50 mil dólares en una vivienda de 72 metros cuadrados, con tres habitaciones y un baño, incluyendo el traslado, los trámites de importación y la instalación.

El proceso demandó varios meses. La vivienda llegó en un contenedor luego de un viaje marítimo y, debido a las características del terreno, debió ser desplegada de manera manual con la ayuda de familiares y amigos. La estructura, fabricada en acero y revestida con fibra de bambú, ya contaba con instalaciones eléctricas, sanitarias y parte del mobiliario listas para conectar.