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Dolor y silencio en San Cristóbal: vigilia para recordar a Ian tras la tragedia en la escuela
Familiares, vecinos y compañeros se reunieron frente a la Escuela Mariano Moreno para homenajear al alumno de 13 años asesinado en el ataque a tiros. Persisten el miedo y la incertidumbre en la comunidad educativa.
Editorial | 31/3/2026
La ciudad de San Cristóbal atraviesa horas de profunda conmoción luego del ataque armado ocurrido en la Escuela Mariano Moreno, que dejó como saldo la muerte de Ian Cabrera, de 13 años, y varios heridos. En medio del dolor, este lunes por la noche se realizó una emotiva manifestación frente al establecimiento educativo.
Con velas encendidas, globos blancos y carteles improvisados, vecinos, familias y miembros de la comunidad escolar se congregaron para rendir homenaje al adolescente. También participaron compañeros del club Independiente, donde Ian jugaba al fútbol, sumando gestos de despedida en un clima cargado de tristeza.
Las expresiones de pesar se multiplicaron entre los presentes. “Era amigo de mi hijo, vivía cerca de casa. Ojalá sus padres encuentren fuerzas”, expresó un vecino visiblemente afectado. A su lado, una madre resumió el sentimiento general: “Esto nos destrozó el corazón”.

El impacto del hecho también se refleja en los estudiantes, muchos de los cuales aún no logran procesar lo ocurrido. “Tengo miedo de volver a la escuela”, confesó una alumna que estuvo dentro del edificio al momento de los disparos.
Durante la vigilia, otra estudiante relató con crudeza la secuencia del ataque. Según contó, el agresor —un adolescente de 15 años— ingresó al establecimiento como en una jornada habitual, se dirigió al baño y allí extrajo el arma. “Escuché el primer disparo, salí y vi a Ian herido. Después volvió a disparar varias veces, adentro y afuera”, describió.
La joven también recordó el momento en que estuvo cara a cara con el atacante. “Me caí cuando intentaba escapar. Él me miró, pero disparó hacia otro lado. No sé por qué no me hizo nada”, relató, aún en estado de shock.
Sobre el agresor, sostuvo que no tenía un vínculo cercano, aunque lo conocía del ámbito escolar. “Parecía un chico tranquilo, nadie esperaba algo así”, dijo.
Mientras avanza la investigación para esclarecer lo ocurrido, la comunidad de San Cristóbal intenta sobrellevar el duelo en un contexto atravesado por el miedo y la necesidad de respuestas para evitar que un hecho similar vuelva a repetirse.