Leila Navarro, hija del fallecido barra brava de Rosario Central Julio “Tito” o “Cara de Goma” Navarro, fue condenada este jueves a un año y seis meses de prisión por su participación en la cadena de encubrimientos surgida tras el doble crimen de Andrés “Pillín” Bracamonte y Daniel “Rana” Attardo, ocurrido el 9 de noviembre de 2024.

La condena fue homologada por la jueza Hebe Marcogliese, luego de que la mujer, de 36 años, admitiera su responsabilidad en los delitos de encubrimiento, falso testimonio y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil. Como ya había cumplido la totalidad de la pena bajo la modalidad de prisión preventiva domiciliaria, recuperó la libertad.

La maniobra de encubrimiento

Según la acusación de la Fiscalía, Navarro actuó en complicidad con los primos Martín “Pitito” Martínez y Marcelo Martínez —este último ya condenado—, ambos vinculados a la barra brava de Rosario Central y considerados personas de confianza de Bracamonte y Attardo antes de las ejecuciones.

El eje de la maniobra fue la ocultación del teléfono celular de Daniel Attardo, que habría recibido la llamada que convocó a las víctimas hasta la esquina de Avellaneda y Reconquista, en el barrio de Arroyito, donde fueron emboscadas y asesinadas.

La noche del ataque

La Fiscalía reconstruyó que el doble crimen ocurrió alrededor de las 21.44 del 9 de noviembre de 2024, luego de que Rosario Central perdiera como local por 1 a 0 ante San Lorenzo.

Bracamonte y Attardo aguardaban dentro de una camioneta Chevrolet S10 blanca cuando, aprovechando la oscuridad generada por un sospechoso corte de luz en la zona, dos o tres atacantes aparecieron y dispararon a quemarropa contra el vehículo.

Tras el ataque, Martín “Pitito” Martínez y su primo Marcelo se acercaron a la camioneta y trasladaron a Bracamonte agonizante hasta el Hospital Centenario. Durante el trayecto, fueron escoltados por móviles de tránsito y circularon a contramano debido a la urgencia.

La riñonera y el celular desaparecido

Las cámaras de videovigilancia del Hospital Centenario registraron a Marcelo Martínez revisando el interior de la S10 junto con “Pitito”. Según la Fiscalía, en medio de la conmoción por el ataque armado, Marcelo se apoderó ilegítimamente de la riñonera de Attardo.

Minutos después de las 22, las cámaras también lo mostraron llevando la riñonera negra con detalles blancos mientras llegaba al hospital un Ford Fiesta rojo con el cuerpo de Attardo.

Posteriormente, el propio Marcelo Martínez declaró que entregó la riñonera a Leila Navarro.

El 7 de enero, durante un allanamiento en el domicilio de Navarro, la Policía secuestró la funda del celular sustraído a Attardo, la riñonera negra y dos cadenas doradas, elementos que la mujer entregó voluntariamente.

Sin embargo, el teléfono Xiaomi Redmi Note 9S de Attardo continúa desaparecido. La Fiscalía considera que ese aparato contenía información clave para avanzar en la investigación del doble homicidio.

Falso testimonio

Los fiscales también le reprocharon a Navarro haber faltado a la verdad en su declaración del 15 de noviembre de 2024, cuando fue consultada sobre el paradero del celular y de la riñonera.

En esa oportunidad, la mujer solo proporcionó el número telefónico de Attardo y omitió mencionar que había recibido esos elementos de los primos Martínez.

Por ese motivo, fue condenada por encubrimiento de hurto calamitoso, encubrimiento agravado por la gravedad del delito precedente, falso testimonio y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil, en carácter de autora y coautora.

La causa por los homicidios

En paralelo, la investigación por los asesinatos de Bracamonte y Attardo continúa y ya tiene tres hombres detenidos.

El 27 de marzo de 2025 fueron imputados Alejandro “Cani” Zamudio y Alejandro Vázquez, acusados de haber brindado apoyo logístico a los sicarios que ejecutaron el ataque.

El último detenido fue Sebastián Vázquez, hermano de Alejandro, arrestado el 16 de junio en Villa Gobernador Gálvez. La Fiscalía lo señaló como “coautor funcional” del doble crimen, luego de que su propio hermano lo ubicara entre las personas que descendieron de un Citroën Aircross armadas y dispararon contra las víctimas.

Mientras tanto, el celular de Daniel Attardo sigue sin aparecer y continúa siendo una de las piezas centrales para esclarecer quiénes planificaron y ejecutaron el doble homicidio de los jefes de Los Guerreros.