La Cámara de Diputados aprobó este miércoles el proyecto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI, una propuesta que busca fomentar la llegada de capitales a sectores tecnológicos y estratégicos mediante amplios beneficios fiscales y tributarios. La iniciativa obtuvo media sanción y ahora deberá ser tratada por el Senado.

A diferencia del RIGI vigente, enfocado en actividades tradicionales como minería, petróleo, gas e infraestructura, el nuevo esquema está destinado exclusivamente a industrias consideradas de alto valor agregado, entre ellas inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores, biotecnología, energías renovables y fabricación de baterías de litio.

Entre los principales cambios, el régimen reduce el Impuesto a las Ganancias del 25% al 15%, elimina retenciones a las exportaciones y aranceles a las importaciones vinculadas a los proyectos. Además, fija un tope del 0,5% para Ingresos Brutos en las provincias adheridas, prohíbe tasas municipales sobre ventas y garantiza estabilidad regulatoria por 30 años.

Para acceder a los beneficios, las empresas deberán presentar proyectos por un mínimo de US$ 1.000 millones e invertir al menos el 20% de ese monto durante los primeros dos años. El Gobierno sostiene que la medida apunta a transformar la matriz productiva argentina y acelerar la llegada de inversiones de gran escala vinculadas a la economía del conocimiento y las nuevas tecnologías.